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Nada, redes, peces luna y jureles

Ayer me levante a las 5:00 de la mañana con el objeto de esquivar  al poniente, y poner rumbo a la Isleta del Moro. La explanada en la que suelo aparcar estaba tomada por varias caravanas y furgonetas. Una furgo que estaba a mi lado tomo vida vomitando a un chaval con cara de resaca. Me mata, pensé!, pero las cañas me salvaron del merecido linchamiento; el chico resulto ser  un aficionado exacerbado, al que la visión de mi equipo  pareció soltarle la lengua. Su novia, la chica que pude ver por encima de su hombro, a buen seguro que no solo me hubiese ajusticiado a mí.

  Bueno, al lio. Entre los objetivos del día se encontraba hacer algo de jigging en una marquita que tengo justo en frente de la playa del peñón blanco. Esta piedra esta revestida de un halo de leyenda,  apólogo que habla de grandes meros y morenas como piernas.

 Una vez situado encima, la sonda acabo de un plumazo con el mito. La actividad era escasa, y se reducía a pescado pequeño en una de las caras. Aun así,  estuve jiggeando durante dos horas, hasta que el calor y mi brazo dijeron basta. Le tocaba el turno al curri.

 Puse rumbo a la Punta de la Polacra. Las endorfinas comenzaban a surtir efecto, y el paisaje se termino apoderando de mí; en ese trance hipnotico comencé a cantar,…a cantar  mal, claro. Pero ese estado casi onírico se vio roto de un plumazo. Los pescadores locales me tenían preparada una visión dantesca. El espacio entre la piscifactoría y la costa estaba tamizado de redes, y junto a estas, infinidad de palangres, la mayoría de ellos  improvisado. Nunca he visto algo parecido. Aquí vine a descubrir donde estaban al menos parte de los peces (giño a Arturo “Caballa”).

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De vuelta, y movido por la falta de picadas, decidí volver a la “piedrecita”, para de nuevo comprobar que no había actividad; bueno, algo si, algún jurel que otro que sucumbia al pulpito con el que adornaba mi assist.  

 En otro orden de cosas, el parque quiso reconciliarse conmigo  de la mano de dos peces luna. Estos estubieron “levitando” a escasos dos metros de mi, quizas atraidos por lo extraño de un tio dando barazos en el aire, y gruñiendo cuando lo que realmente pretendia era cantar. Quien sabe. Saludos.

 

 

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2 Responses to “Nada, redes, peces luna y jureles”


  1. junio 20, 2009 en 2:59 pm

    Es una pena que se esquilme de esa forma nuestros oceanos. A mi ya me ha pasado de volver después de algunos meses a piedras que tengo como marcas buenas y encontrarmelas cosidas a redes. Ellos mismos, lo malo es que viven de eso, de la mar, y cuando se les acabe, se quejarán.
    Saludos.

    • junio 21, 2009 en 11:06 am

      Lo que mas me sorprendio, cuando me documentaba sobre la creacion de la reserva del Cabo de Gata, fue el hecho de que esta nacio con el objeto de preservar la forma de vida de los pescadores locales, los mismos que acabaron con las poblaciones de focas monje, y los mismos que ahora se meten en areas de maxima proteccion ante la impasividad de medio ambiente. Desde mi punto de vista, si esa forma de vida no es sostenible, esta gente deberia reciclarse. Raspacejo, gracias por pasarte por aqui. Tambien sigo tu blogg.


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