Migraciones troficas, estacionales, la temperatura del agua, un incremento de “actividad” sobre esta, la crisis, el bueno de Zapatero,…que se yo. Quien sabe que puede haber detrás de este sostenido parón ictiológico. El caso es que los que estaban ya no están, y los que quedan no quieren jugar con nuestros señuelos, por lo menos en las marcas dentro del recorrido oficial.
Ante esta situación, solo nos quedaba encomendarnos a Sisifo, promotor de la navegación, y personificación en su castigo del sin sentido de la vida, y abandonarnos a una diáspora con rumbo a ninguna parte. Pues bien, la suerte ha estado de nuestro lado, y en este peregrinar, nos hemos topado con estos dos hermosos dentones, que dadas las circunstancias, ejercen un efecto balsámico y alivian el escozor derivado de nuestros últimos “bolos”.
Sentados en la terraza de un bar, en una plaza sin nombre, en un pueblo cualquiera, devorábamos nuestro desayuno, llenando el espacio entre mordisco y mordisco con algún “anzuelo” o “aparejo”, vocablos tan a nuestro gusto, recurrentes y redundantes en el discurso de todo pescador. “Gaspar, hay días en los que vivo como un rico”, dijo Aritza. “Si, hoy me he levantado y he ido al club de mar. He sacado el barco y he estado navegando un rato”, continuo. “…y esta tarde voy a ir a la hípica a montar a caballo, y todo sin gastarme un duro”. Tras romper en una sonora carcajada, le dije “Si, Aritza, eso es vida!”. “Si, lo es”, me contesto.
Mi buen amigo no tiene un barco, tiene un bote en el que, apretándose mucho, pueden pescar dos personas. Tampoco tiene un amarre en un elitista club de mar, a cambio tiene una playa de fina y dorada arena en la que varar su barca. Su montura no es un caballo, es un precioso burro de pelo negro y largo que ha tenido la generosidad de apadrinar, y con el que, tarde si, tarde no, baja a contemplar el atardecer a la cala de “en medio”. Si, nada de lo que me venía a decir era realmente cierto, o mejor dicho, todo venía a conformar una hermosa y aleccionadora metáfora. Es verdad, no tiene barco, ni caballos, pero posiblemente sea un hombre inmensamente rico, ya que, lejos de perseguir todo esto, un ideal, ha logrado idealizar su vida.
Yo, como mi amigo Aritza, este fin de semana he salido a pescar en mi hermoso barco, y he contemplado el atardecer desde la terraza de mi chalet, situado en primera línea de playa, o ,más bien, como él, me he parado a valorar lo mucho que tengo sin perder tiempo en buscar lo “poco” que nunca consigo.
También he pescado, aunque poco. La actividad es muy baja, y solo, cambiando de localización, marca y hora, he podido engañar a algún animalote. Ayer logré hacerme con dos samitas de pluma y con un pez ballesta, este último con el inchiku, esa última creación nipona con propiedades soporíferas; para mi, claro!. Me ha sorprendio el hecho de que a los dentudos, pequeños ejemplares de no mas de un kilo, no les disuadiera ni el tamaño de mi señuelo, un akula de 230 gr, ni el de mis anzuelos.
Para terminar, os dire que todos los animales fueron devueltos al agua, con las mandibulas doloridas, eso si, pero sanos y salvos. No los podia llevar a casa, ya sabeis, el servio esta fatal!
Nada, mi última captura, un dentón que rondaba los 7 kg, ha visto como sus restos se han ordenado como si de una maqueta se tratase. En este osario improvisado, todo el protagonismo, como no podia ser de otra forma, recae sobre la dentición, dos filas de afilados y apretados caninos, y toda una declaración de género e intenciones.
Juan, gracias por su tiempo, de mi parte y de la de mi “viejo”.
Los nudos. Llegamos a ellos como resultado de la experiencia que vamos capitalizando, muchas veces de la mano de pescadores mas avezados que nosotros, y picada tras picada, perdidos en una sucesion de capturas, perdidas y roturas. Esto consume mucho tiempo, y encima no termina de resolver nuestras dudas respecto a que nudo puede ser mejor o peor. Os propongo lo siguiente, vamos a hacer un ejercicio, vamos a someter a examen algunos de los nudos que se emplean en la union del señuelo con el bajo, y se repiten en todos los foros y mentideros. Estos son los siguientes:
El palomar
El clinch mejorado
El nudo doble
El nudo “Leonel Pereira”
Vamos a someter cada nudo a un pequeño ensayo, cuyo objetivo no es otro que el determinar la carga de rotura del mismo, su resistencia a tracción, si es éste el que faya, claro. Para ello vamos a apoyarnos en lo dispuesto en la norma UNE ISO 2062, tomándonos la licencia de adaptar la metodica del ensayo a lo medios de que disponemos.
Para llevar a término nuestro experimento, necesitaremos la cámara digital, una bonina de monofilamento, una anilla soldada, una balanza digital, y un cazo con agua salada. El monofilamento que he elegido es el YGK FLUORO de 30 Lb. Cada puesta en carga será gravada en video, con el objeto de poder hacer una lectura correcta de la carga máxima alcanzada.
Para determinar la respuesta de cada nudo, vamos a confeccionar dos probetas formadas por 25 cm de línea con éste en uno de sus extremos con la anilla cerrada. Rompemos dos probetas con el fin de obtener el valor medio de la resistencia del nudo, y describir así una población más amplia.
Las muestras las sumergiremos en agua salada durante 24h, con el objeto de recrear las condiciones de servicio.
Bueno, vamos al grano:
Caracterización de la línea:
Marca
Lb
Kg
diametro
cm2
YGK FLUORO
30,00
13,61
0,47
0,00173495
Resultados obtenidos
Nudo
x1
x2
media
% res li
Rotura
clinch mejorado
8,52
5,47
7,00
65,50
Nudo
Palomar
6,93
6,25
6,59
61,70
Nudo
Nudo doble
10,47
10,36
10,42
100,00
Linea
Leonel
10,66
10,70
10,68
100,00
Linea
Como resistencia de la línea hemos cogido el valor medio de los valores obtenidos en el ensayo del nudo Leonel, ya que en este la rotura se ha producido en la línea, y se ha obtenido la resistencia media mayor.
A la vista de los resultados, el clinch mejorado se me antoja poco seguro, atendiendo a la diferencia entre los valores obtenidos; todo esto, a pesar de quedar en un honroso tercer puesto.
También sorprende la escasa diferencia existente entre el clinch mejorado y el palomar, teniendo en cuenta que en este último se duplica la línea. Creo que podría mejorarse su rendimiento complementándolo con un amortiguador o algún otro nudo que minorase el deslizamiento de la línea. Un apunte, ambos nudos han fallado por estrangulamiento.
En cuanto a los nudos doble y leonel, si valoramos solo la efectividad, podríamos decantarnos por cualquiera de los dos, pero si valoramos aspectos tales como la facilidad y velocidad de ejecución tendríamos que quedarnos con el primero. En materia estética, desde mi punto de vista, gana el leonel.
Por último, cabe valorar el salto entre la resitencia “real” de la linea, y la reconocida por el fabricante. Esta merma de resistencia viene de la mano de la humectacion de la linea. En una experiencia pasada, hice un ensayo similar con esta totalmente seca, y las resistencias arrojadas se acercaban mucho a las 30 lb.
¿Todavía estáis ahí? Si es así, estáis tanto o más aburridos que yo! A vosotros, a esos pocos que habéis vencido el sopor derivado de la lectura de este post, os digo que hay que ser cautos a la hora de extrapolar estos datos, ya que los resultados pueden variar en función de la marca de la línea y el diámetro de la misma, del grado de humectación, de la longitud de la probeta,…etc. Si os interesa el tema, y queréis emularme, os recomiendo que le echéis un vistazo al numero 9 de la Revista de Investigación Marina, editada por la Unidad de Investigación Marina de Tecnalia, que versa sobre la caracterización, prueba y mejora de monofilamentos para las modalidades de pesca comercial que emplean el anzuelo en el País Vasco.
Un ligero oleaje me mece. El sol golpea la superficie del agua buscando el fondo. Puedo ver que hay justo debajo de mi; los surcos serpenteantes de la arena, algún pez que me observa,…. Comienzo a palear y me alejo; de todo, de mi, de nada, pero no de ti, nunca de ti, infinita como infinito es ese mar en el que me abstraigo, y más hermosa si cabe, mucho más hermosa.
A veces te sientes desplazada, esto te roba demasiado tiempo, pero te recuerdo que eres inamovible, arquitecta y fundamento de todo lo que soy. Sola, ocupas el plano de lo vital, y el resto se mezcla desordenado en el cajón de lo nimio.
Cuando busco perderme, busco encontrarte; en cada amanecer, en cada playa, en cada puerto. Es cierto, me aparto, pero al final siempre te encuentro.
Comentarios recientes